Andrea Romero

El dominio de las sombras

Curaduría: Aleida Pardo
Mayo - junio 2024

Las hojas de los árboles filtraban sus siluetas en casa. La contemplación cotidiana de este suceso se hizo una imagen recurrente para Andrea Romero, se convirtió en un habitar común. Lo común como vivencia continua dentro de una superficie y un momento determinados. Esa afectación constante de las sombras se transformó en un intento de domesticación: pasar del miedo a la imaginación. Esto devino en un dispositivo de reflexión en torno al espacio y su permanencia en la memoria. La superficie se convirtió en pintura. No hay historia sin un paisaje que la sostenga y no hay un cuerpo que no sea habitado por una sombra. El trabajo de Andrea Romero es paisaje y penumbra, poesía visual y quehacer técnico.

 

Este cuerpo de obra que presenta ahora en Banda Municipal no es una evocación pictórica a la angustia, al misterio o algún efecto dramático como podemos aludir de manera inmediata dentro de la tradición histórica del arte. Lo que reconoce son dos cosas: lo oscuro de nuestros tiempos y el cuerpo personal —y colectivo— ocupando el mundo, proyectando contornos; es decir, siendo conscientes de nuestra existencia, de nuestros recuerdos.

 

 Este darnos cuenta de nuestro andar es, sin duda, un eco a la pintura que realizó apropiaciones del lenguaje cinematográfico, pero que en la joven artista estos vínculos aparecen de manera abstracta. Su pintura es revelación de recuerdos. La aplicación de terciopelo, la degradación y aumento de colores, la segmentación del cuadro en retículas, demuestran que la constancia es un eje rector dentro del trabajo de Romero; sin embargo, la técnica en ningún momento nos provoca una sensación mecánica con la pintura y sí un fluir constante de metáforas. Si bien, El dominio de las sombras es un cuerpo pictórico sólido, deja ver la inquietud de la artista por continuar explorando las posibilidades de la ausencia de luz en nuestra memoria.

 

Aleida Pardo Hernández

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