Pasteles, pizzas, empanadas y papas fritas son componentes recurrentes en su obra. La comida aparece como elemento sanador ante tristezas y angustias. Lo dulce, el chocolate y principalmente los pasteles, como contrapunto a las ansiedades propias de nuestro género y generación. Los banquetes pierden su elegancia y se vuelven instancias de empacho que logran distraer a nuestra protagonista de sus preocupaciones.