María José Sesma

Un árbol no es un árbol.
Una investigación sensible de la realidad

4 de septiembre - 22 de noviembre 2025

María José Sesma se adentra en el bosque para fotografiar árboles, entendiéndolos como fantasmas, es decir, acercándose a estas plantas leñosas como espectros: indagando en su esencia y presencia, busca capturar su energía. El lente rastrea la energía que estos seres emanan, desdibujando y trasladando los códigos visuales de su imponente composición física hacia la búsqueda de su lado sensorial. Su deseo: borrar los límites en que la naturaleza está representada en nuestra memoria, y tratar de traducir el lenguaje propio de los árboles: sentir y habitar su existencia milenaria. No hay un interés en la observación científica; el objetivo es la transmisión de energía que nos pone en evidencia un lenguaje incomprensible desde el entendimiento humano: ser y estar arraigados a la tierra y al paso del tiempo sin historia.

La fotografía suele ser reconocida como el medio ideal para la representación. Sesma no niega esta afirmación, sino que la explora, indagando en cómo los factores invisibles y nuestras creencias construyen nuestra comprensión del mundo y, por lo tanto, también la forma en la que nos vinculamos con los objetos representados fotográficamente. Así esta noción común de la fotografía como representación objetiva se desdibuja.

Las fotografías de Sesma son análogas y se convierten en un mapa de bits que genera un relieve a partir de luces y sombras. Este mapa, por medio del grabado CNC, se forma en la madera y en la resina, dando como resultado imágenes que no tienen el color propio de los árboles retratados, sino que buscan el relieve de su materialidad, con la intención de acentuar la sensación del entorno en su totalidad: el agua, el aire, bacterias, presencia, psique. Fracturando el medio fotográfico y otorgando volumen a lo retratado, penetra en el misterio de una existencia milenaria que vive fuera y dentro de nuestra línea del tiempo.

Los bosques, y los árboles que los constituyen, han sido siempre escenario de nuestras fantasías, búsquedas, introspecciones y también símbolos de poder. Son lugares de conocimiento y, por tanto, de vida. Un árbol no es un árbol. Una investigación sensible de la realidad es una invitación metafórica a reconocer el ser salvaje, atemporal, lejano y místico de estos organismos. La obra de Sesma es sigilosa, exige al espectador entender el terror, lo desconocido y el miedo, como lugares de exploración para todo lo indescifrable a la mirada humana.

Aleida Pardo Hernández

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